domingo, 12 de febrero de 2017

Algunas reflexiones previas al uso de gafas VR

En el curso nos plantean una serie de cuestiones sobre las que reflexionar:
  1. ¿Cuáles son las edades recomendadas de uso de estos dispositivos?
    Aunque después he leído que la edad mínima recomendada está entre los ocho y los nueve años, yo habría apuntado un poco más alto, quizá a los 12. En cualquier caso, creo que el uso de realidad virtual debe estar siempre supervisado, obligatoriamente en el caso de menores, y recomendablemente en adultos, ya que puede inducir desorientación y provocar accidentes.
  2. ¿Es recomendable algún tiempo límite determinado, de uso por sesión, para este tipo de contenidos o dispositivos VR?
    También, antes de hacer esta actividad, he leído que no se recomienda utilizar estos cacharros durante periodos prolongados, no más de veinte minutos. La industria del videojuego no invertiría en ellos si tuviera esa minúscula venta temporal en mente... Imagino que las calidades de construcción de los distintos modelos influirán en el tiempo óptimo de utilización, pero no podemos dejar de tener en cuenta que estamos situando el terminal móvil a escasos centímetros de nuestros ojos, así que el abuso no será nunca una opción ideal.
  3. ¿Es mejor iniciarse en la VR con una experiencia “relajada” o con una muy dinámica como, por ejemplo, una montaña rusa? ¿Porqué?
    Desde mi propia experiencia (y algún vídeo gracioso que he visto en internet), es mejor comenzar poco a poco, sentados cómodamente, y moviendo la cabeza suavemente arriba y abajo y a los lados. Evitar brusquedades evitará lesiones y mareos. Cuando se sea un poco más consciente de lo que supone la inmersión en el mundo virtual con las gafas, se puede pasar a sesiones más largas con aplicaciones más intensas y que requieran más interacción: nuestro cerebro estará más preparado.
  4. En función de los materiales de los que están hechos algunos dispositivos (por ejemplo, cartón o presencia de imanes), ¿se debería tomar en consideración algún aspecto en concreto?
    El peso de las gafas, y la calidad de las lentes, influyen directamente en el tiempo máximo de uso (si las gafas hacen daño, o nos obligan a tomar posturas incómodas o, si las lentes son de mala calidad o defectuosas, estaremos arriesgando nuestra salud).
  5. ¿Debemos tener en cuenta las características de seguridad de los lugares o espacios en los que vayamos a utilizar estos dispositivos? ¿Cuáles serían?
    El sitio en el que usemos las gafas deberá estar despejado de obstáculos, al menos en el espacio previsible que ocuparemos moviendo la cabeza, los brazos, o incluso las piernas, en algunos casos. No deberíamos aislarnos completamente del ruido exterior, ya que, de ocurrir cualquier cosa (un incendio, por ejemplo), no nos enteraríamos a tiempo.
  6. ¿Existen posibles posibles riesgos de salud (hándicaps o enfermedades previas) a tener en cuenta a la hora de utilizar estas tecnologías?
    Esto queda contestado con las ideas de las otras respuestas: al hacer la inmersión en un mundo virtual, nuestro cerebro puede dejar de saber cuál es el auténtico y cuál el figurado, y los movimientos pueden volverse demasiado bruscos y poco naturales intentando mirar en ángulos imposibles... todo esto, podría causarnos lesiones de cuello y espalda.

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